viernes, 7 de diciembre de 2012

Capítulo 3

Hola a todos, les presento el capítulo 3, ojalá les guste. Ah y una petición, por favor publiquen comentarios, me ayudaría a saber su opinión, qué cosas debo mejorar, qué les gusta, etc; además me motivaría a seguir escribiendo. Gracias.



Lentamente, abro los ojos. Me han traído a mi habitación en el tren, es grande, y la decoración es preciosa, por no mencionar que esta es la cama más cómoda en la que he descansado. Sin embargo, todo este esplendor solo me hace añorar aún más mi habitación y mi propia cama.
Con lentitud, me levanto de la cama, por cómo me siento es evidente que no caí bien al desmayarme. Desmayarme...no recuerdo haber perdido el conocimiento, a decir verdad, no recuerdo nada de lo que pasó después de ver la Cosecha del Distrito 4. Trato de dar unos pasos confundida, pero enseguida me precipitó al suelo. como era de esperarse, el ruido hace que todos cuantos viajaban en el tren vayan a verme. El primero en llegar es Dimo.
-Oh, Vyolett querida- dice, con fingida lástima- ¿cómo te encuentras?
-Bien-trato de ponerme en pie- tan solo no recuerdo que ha pasado.
-Luego de ver nuestra Cosecha- dice Magnus, observándome extrañado- te pusiste... rara, solo mirabas al frente, pero no parecías ver ni escuchar nada.
-Luego- interviene Dimo, ansioso por participar en la conversación- comenzaste a tambalearte, dijiste "solo uno", y te desplomaste sobre el piso, el piso que por cierto manchaste con tu bebida- claro, a eso quería llegar Dimo, a su preciosísima alfombra.
-Te la pagaré si gano los Juegos-
-Pero tú...- Dimo se calla, pues acaba de dejar en evidencia, que no nos tiene mucha fe.
-Vamos Vy-Magnus me ayuda a caminar unos pasos- hay que hablar con nuestro mentor.
Ah claro, nuestro mentor; aquel que nos dará consejos para sobrevivir y nos conseguirá patrocinadores. Considerando el periodo de tiempo que se tarda nuestro Distrito en conseguir un ganador, no me extrañaría encontrarme a un ancianito al que solo le queda ver morir al futuro de nuestro Distrito. Sigo a Dimo y a Magnus hasta el comedor, donde me encuentro todo lo contrario a lo que esperaba.
-Bueno, bueno, así que ustedes son los chicos Ember- nos recibe una voz.
En el comedor nos esperan no uno, sino dos mentores. Un chico y una chica, vaya parece que subestimé a nuestro Distrito. El hombre se presenta como Matheus, pero lo podemos llamar Math; tendrá unos 22 años, es alto, de tez clara y cabello oscuro. La chica es Gisselle me sorprende lo joven que parece, tendrá unos 16, 18 años como mucho. También es alta y espigada, con el cabello anaranjado, la nariz respingada y una sonrisa en la cara. A pesar de su juventud, ambos se ven cansados, abatidos, es evidente que los Juegos dejan su huella. Al darse cuenta de lo sorprendida que me encuentro, ambos se vuelven hacia mí, divertidos con mi reacción.
-¿Qué, no somos lo que te esperabas?- comenta Gisselle.
-No, es decir sí... bueno, no-
-¿Y se puede saber qué esperabas?- pregunta Math.
-No lo sé, ustedes dos son muy jóvenes. Yo me esperaba a alguien de 30 años, no creí que nuestro Distrito hubiese ganado hace tan poco tiempo?
-¿No ves los Juegos?- Math parece extrañado.
-Claro que los ve- vaya, es Magnus- lo que ocurre es que en lugar de mirar la pantalla, lee o se queda ahí, sentada sin ver ni escuchar.
-Bueno, no te culpo- Gisselle nos dedica una sonrisa radiante- ¿Qué les parece si desayunamos y nos conocemos un poco?.
Me sorprende lo agradable que es Gisselle, me recuerda a una maestra que tuve de pequeña, abnegada, siempre tratando de que los demás no sufran. Me pregunto cómo alguien así fue capaz de ganar los Juegos.
Una vez en la mesa, Magnus y yo nos abocamos a comer todo lo que nos sea posible. En lo personal, no tengo hambre, pero sé que, una vez en la Arena, unas calorías de sobra no vienen nada de mal. Al recordar que no estamos solos, yo y mi hermano miramos a nuestros mentores. A ellos no parece molestarles, sin embargo, desde pequeños nos han recalcado la importancia de no ser descorteses, por lo que Magnus y yo nos refrenamos un poco, para poder hablar con nuestros mentores.
-De acuerdo- a Gisselle parece que le hace gracia nuestro apetito voraz- ¿qué nos podeis contar de vosotros?
-No mucho- digo observando a Gisselle- tan solo esperamos sobrevivir.
-¿Qué hay de ustedes?- me sorprende oír a Magnus, creí que estaría comiendo- ¿cómo ganaron sus Juegos?, nos ayudaría tener esa información.
Vaya, no lo había pensado.
-Bueno- comienza Gisselle- yo fui a los Juegos hace 3 años, tenía tu edad Vyolett. Ganar no fue fácil, era débil y pequeña. Pasé gran parte de los Juegos escondida, claro los Vigilantes me forzaron a salir un par de veces, pero yo me escondía de nuevo. Cuando quedaron pocos tributos, salí de mi escondite, encendí una fogata, me trepé a un árbol y me cubrí con hojas. Solo había matado a un tributo, el chico estaba herido y fue fácil, sus provisiones me ayudaron, pero por sobre todo una cuerda con un gancho. Por la noches, subía las cosas de los profesionales que acampaban abajo buscando a quien había hecho la fogata. Dejaba rastros falsos y los distraía arrojando rocas. Una noche tiré mi última piedra con todas mis fuerzas, el vigía fue tras ella, yo bajé y les corté el cuello a los profesionales con un cuchillo. Con el vigía solo tuve que esperar a que estuviese débil.
Magnus y yo nos quedamos atónitos, ¿cómo es posible que una chica tan dulce, haya sido capaz de todo eso?
-Yo fui a los Juegos con 18- dice Math, me había olvidado de él- En mi caso fue más sencillo. No había armas, la única opción era matarnos cuerpo a cuerpo o fabricar nuestras propias armas. Lo tuve bastante fácil. Fabriqué un cuchillo y una lanza. Los profesionales mataron rápido al resto de los tributos, eran los mejores peleando cuerpo a cuerpo, y no creían que ningún tributo fuese capaz de fabricar armas. Yo maté a unos cuantos. Cuando me enfrenté a los profesionales... les arrojé la lanza, maté al chico del 1, el chico del 2 se me abalanzó, y se puso a golpearme, seguramente creyó que yo no tenía otra arma, se acercó lo suficiente como para clavarle el cuchillo. La chica del 1 tenía la lanza, me la arrojó, pero yo me tiré al suelo, ella vino hacia mí, le arrojé el cuchillo y dio en el blanco, la verdad creí que sería más complicado, pero los profesionales de ese año eran muy confiados y no tan temibles adversarios, este año... yo diría que es otro cantar.
Yo y mi hermano seguimos con la boca abierta, supongo que vimos ambos Juegos, pero como nunca les presto atención. Vaya, vaya, qué puedo decir, parece que nuestros tributos no son tan incapaces como cree todo el mundo.
-Bueno dicho esto, que espero les haya servido- dice Math- solo falta que nos digais si quereis entrenar juntos y separados.
-¡Juntos!- me adelanto antes de que Magnus tenga siquiera tiempo para pensarlo.
-Bueno, entonces id a vuestras habitaciones, vestiros y venid aquí, teneis mucho que aprender-
Magnus y yo nos paramos de la mesa y vamos derecho a nuestras habitaciones. Con estos dos mentores, nuestras posibilidades se ven aumentadas; no, no nuestras, las de Magnus. Los relatos de estos dos mentores me han dado esperanzas, ninguno de ellos había entrenado, ninguno se había preparado, no eran especialmente fuertes ni ágiles, parece que la astucia y el ingenio, valen más de lo que se piensa, al menos en los Juegos del Hambre.
Me pregunto, si ganar los Juegos te deja así, en parte eres la persona que todos recuerdan, pero al abrir la boca para contar cómo hiciste para sobrevivir, todos te ven como a un monstruo, y ni tú misma puedes creer que lo que dices es verdad. De todos modos, no me importa, lo único importante es que Magnus vuelva sano y salvo, y por primera vez, sonrío, pensando que es más que un sueño, que quizás si lo logré.
entro a mi habitación y voy directa al armario. Tenemos un largo día por delante.



Y bueno, ese ha sido el capítulo de hoy, por favor comentad, así sabré que os parece. Espero que os haya gustado. Gracias por leerme.







1 comentario:

  1. me gusto mucho este capítulo
    :)
    deberías ser escritora

    ResponderEliminar